Cada vez más familias buscan formas de criar a sus hijos e hijas desde el respeto, la empatía y el entendimiento. Pero, ¿qué significa realmente la crianza respetuosa y cómo podemos aplicarla en nuestro día a día sin caer en la permisividad?
¿Qué es la Crianza Respetuosa?
La crianza respetuosa es un enfoque basado en el respeto mutuo, la comunicación y la conexión emocional con nuestros hijos e hijas. Se apoya en teorías como la disciplina positiva y la crianza con apego, priorizando la educación sin castigos ni violencia, pero con límites claros y firmes.
No se trata de criar niños o niñas sin normas, sino de enseñarles a autorregularse, resolver conflictos de manera pacífica y desarrollar inteligencia emocional. En lugar de obediencia ciega, buscamos que los niños y niñas comprendan las razones detrás de las reglas y aprendan a tomar decisiones responsables.
El error es creer que la crianza respetuosa supone dar al niño o niña todo lo que pida. Se trata de atender sus necesidades, no sus caprichos o ni darle todo lo que quiera. También se ha extendido erróneamente la idea de que es educar sin límites, al contrario, se trata de establecer límites claros y normas sencillas que el niño o niña entienda, así como ejercer la autoridad de forma respetuosa. Por ello, es muy útil educar siguiendo la teoría de la disciplina positiva y todos los beneficios que ello supone.
¿Qué expone la teoría del apego seguro?
La teoría del apego seguro, desarrollada por John Bowlby y ampliada por Mary Ainsworth, sostiene que los vínculos tempranos entre el bebé y sus cuidadores influyen profundamente en su desarrollo emocional y social.
El apego seguro se desarrolla cuando el niño o niña experimenta a sus cuidadores como una base segura, es decir, alguien que responde de manera sensible y consistente a sus necesidades emocionales y físicas. Cuando un bebé sabe que puede confiar en su cuidador, se siente seguro para explorar el mundo y desarrollar confianza en sí mismo y en los demás.
¿Cómo ponerla en práctica la crianza respetuosa?
Un niño o niña que se siente visto y escuchado es más receptivo, así algunas claves principales para aplicar la crianza respetuosa en el día a día son conectar antes de corregir, validar emociones, ser firmes y amables, y explicar las normas con respeto.
Conectar antes de corregir, es decir, antes de imponer una norma, intenta comprender qué siente o necesita tu hijo o hija. También es importante validar emociones mientras guiamos la conducta, utilizando frases como “entiendo que estés frustrado porque no puedes jugar más tiempo, pero ahora es hora de cenar». Ser firmes y amables a la vez, ya que poner límites no significa ser autoritario ni permisivo, ni decir esas normas de manera agresiva, por lo que se pueden decir frases como “no puedes pegar cuando estás enfadado, mejor vamos a buscar otra forma de expresar lo que sientes». Explicar las normas con respeto, en lugar de “porque lo digo yo”, utilizar frases como: “esta norma es importante porque nos ayuda a vivir en armonía». Evitar castigos y optar por consecuencias lógicas, cambiar la amenaza como por ejemplo: “si no recoges, no ves televisión”, por “cuando termines de recoger, podremos ver un capítulo juntos». Dar ejemplo, los niños y las niñas aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos, por lo que si queremos que respeten, debemos tratarlos con respeto. Por último, fomentar la autonomía, involucrar a los niños y las niñas en la toma de decisiones dentro de ciertos límites les ayuda a desarrollar confianza en sí mismos.
Establecer límites de forma respetuosa puede resultar difícil, por lo que se recomienda ser claro y coherente con las normas, es decir, las normas deben ser pocas, concretas y adaptadas a la edad del niño o niña. Explicar el porqué de cada norma, no basta con decir “no”, los niños y niñas aprenden mejor cuando entienden la razón detrás. Anticipar los conflictos, por ejemplo, si sabes que la transición a la hora de dormir es difícil, prepárate con tiempo diciéndole: “en cinco minutos apagamos la tele para ir a la cama». También sería recomendable darle opciones dentro del límite, en lugar de “ponte la chaqueta ya”, prueba “¿quieres ponerte la azul o la roja?». No se debe olvidar reforzar el comportamiento positivo, enfocarse más en lo que hace bien que en lo que hace mal y reconocerle estas actitudes positivas como por ejemplo decirle “me encanta cómo compartiste con tu hermano». Además, los padres deben ser pacientes y constantes, ya que los niños y niñas aprenden a través de la repetición y el ejemplo. Si un límite es importante, hay que mantenerlo de forma firme, sin recurrir a gritos ni amenazas.
Manejar los desafíos de la crianza con ayuda profesional puede aliviar el malestar que se genera ante los conflictos, puede ayudar a manejar las rabietas intensas y el descontrol de los niños y las niñas, puede ayudar a enfrentar los desafíos de la maternidad y la paternidad para que no sobrepasarse, puede ayudar a afrontar las dificultades para establecer normas y que se respeten, así como manejar los sentimientos de culpa, agotamiento y frustración.
