Desmitificando el Suicidio: Claves para la Prevención y el Apoyo Psicológico

por | 2 Abr 2024 | Trastornos y síndromes | 0 Comentarios

Hablar sobre el suicidio es un desafío, pero necesario para nuestra sociedad. ¿Sabías que cada año, innumerables personas en todo el mundo se enfrentan a ideas suicidas? Ahora es el momento apropiado para poner fin al silencio y abordar este asunto de manera abierta y con empatía.
Durante el mes de Marzo de 2024 en nuestras formaciones 12 meses 12 desafíos de PsicoAbreu, hemos realizados un profundo análisis dentro de nuestro equipo acerca de la ideación suicida, la conducta suicida y el suicidio.
A continuación queremos compartir con todos varias nociones a tener encuenta así como algunas pautas esenciales para comprender, evitar y ayudar a las personas que lo necesitan.

¿Es lo mismo ideación suicida, conducta suicida y suicidio?

A primera vista, podríamos pensar que estos términos se refieren al mismo fenómeno, pero en realidad representan diferentes niveles de gravedad en el camino hacia una crisis suicida. 

    • Ideación Suicida: Este es el primer paso en el camino hacia el suicidio. La ideación suicida consiste en tener pensamientos recurrentes sobre la muerte y cómo morir, estos pensamientos pueden llegar a estar presentes durante mucho tiempo. Es como una nube oscura que acecha en la mente, causando angustia y confusión.
    • Comunicación Suicida: Ocasionalmente, las personas que experimentan angustia interna pueden intentar buscar ayuda de manera indirecta. Cuando alguien comunica que quiere acabar con su vida, ya sea hablando de ello o haciendo cosas que demuestren que está pensando en suicidarse, se llama comunicación suicida. Puede ser una señal de que alguien está luchando en silencio y necesita apoyo.
    • Violencia Autodirigida Interrumpida: se refiere a casos en los que un individuo se causa daño a sí mismo intencionalmente, pero se detiene antes de que el daño se convierta en una amenaza para su vida. Es similar a una petición de ayuda, una petición silenciosa de ayuda antes de llegar a un punto crítico.
    • Intento de Suicidio: Cuando alguien realiza deliberadamente una acción que tiene como objetivo acabar con su propia vida, se clasifica como intento de suicidio. En momentos de intensa angustia emocional, recurrir al suicidio puede ser una medida desesperada y sirve como una clara indicación de que se requiere asistencia inmediata.
    • Suicidio: Lamentablemente, este es el resultado final cuando todas las señales de advertencia y llamadas de auxilio no son atendidas. El suicidio ocurre cuando una persona logra quitarse la vida. Es una tragedia que deja un profundo dolor en quienes quedan atrás y nos recuerda la importancia de estar atentos y brindar apoyo a quienes lo necesitan.

Factores de Riesgo y Protección

Los factores de riesgo son fundamentales para comprender y abordar la prevención del suicidio, ya que nos brindan pistas sobre qué personas pueden estar en mayor riesgo y qué aspectos de sus vidas necesitan atención y apoyo especial. Aquí destacamos algunos de los factores de riesgo más importantes:

1. Trastornos Mentales: Toda afectación mental que produzca un sufrimiento insoportable a la persona que lo padece, puede propiciar que encuentre como única cura la desaparición misma y con ella el dicho sufrimiento sin ver más allá Algunos trastornos mentales, como el trastorno depresivo mayor, las adicciones, el trastorno bipolar y los trastornos de la conducta alimentaria, son factores de riesgo significativos.

2. Historia Familiar de Suicidio: La historia previa de suicidio en la familia también puede aumentar el riesgo de suicidio en una persona. Este factor sugiere la presencia de vulnerabilidades genéticas y ambientales que pueden influir en la predisposición de una persona hacia el suicidio.

3. Situaciones Vitales Estresantes: Experiencias vitales estresantes, como la pérdida de un ser querido, problemas financieros, conflictos familiares o dificultades laborales, pueden desencadenar o exacerbar pensamientos suicidas en algunas personas.

4. Historia de Maltrato o Abuso Sexual: Las personas que han experimentado maltrato o abuso sexual en el pasado pueden enfrentar un mayor riesgo de suicidio debido al trauma emocional y psicológico que han sufrido.

5. Enfermedad Física o Discapacidad: Las enfermedades físicas graves o las discapacidades pueden generar un considerable sufrimiento emocional y tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, lo que aumenta el riesgo de pensamientos suicidas.

6. Falta de Apoyo Social: La falta de redes de apoyo sólidas, ya sea por aislamiento social, falta de relaciones significativas o problemas de integración comunitaria, puede dejar a las personas en una situación de vulnerabilidad emocional y aumentar su riesgo de suicidio.

7. Otros Factores: La edad, el género, el acceso fácil a medicamentos, armas y otros productos tóxicos también pueden influir en el riesgo de suicidio de una persona.

Es importante tener en cuenta que estos factores de riesgo no actúan de forma independiente, sino que interactúan entre sí y con otros aspectos de la vida de una persona. Por lo tanto, abordar estos factores de manera integral y proporcionar apoyo adecuado y oportuno es esencial en la prevención del suicidio.

Factores de Protección

A medida que la conciencia sobre la salud mental aumenta, es crucial comprender y abordar tanto los factores de riesgo como los factores de protección asociados con el suicidio. Reconocer las señales de alerta, comprender los desafíos que enfrentan las personas en riesgo y proporcionar apoyo adecuado son pasos fundamentales para prevenir esta tragedia. En este sentido, los factores de protección juegan un papel vital al fortalecer la resiliencia emocional y promover el bienestar mental.

1. Cohesión Familiar: Un entorno familiar estable, afectuoso y de apoyo puede brindar un importante amortiguador emocional frente al estrés y las dificultades de la vida. La comunicación abierta, el afecto y la resolución de problemas conjunta fortalecen los lazos familiares y promueven la salud mental.

2. Capacidad para Resolver Problemas: La habilidad para enfrentar los desafíos y resolver problemas de manera efectiva es un factor clave de protección. Esto implica la capacidad de buscar soluciones, tomar decisiones informadas y encontrar alternativas constructivas ante situaciones difíciles.

3. Locus de Control Interno: Tener un locus de control interno significa creer en la propia capacidad para influir en los eventos y resultados de la vida. Las personas con un locus de control interno tienden a sentirse más empoderadas y capaces de manejar las adversidades, lo que reduce el riesgo de desesperanza y pensamientos suicidas.

4. Buena Autoestima: Una imagen positiva de uno mismo y una sólida autoestima actúan como un escudo protector ante las críticas, el rechazo y los desafíos de la vida. La confianza en las propias habilidades y el valor personal contribuyen a una mayor resiliencia emocional y a una menor susceptibilidad al suicidio.

5. Búsqueda de Ayuda Cuando la Necesita: Reconocer la necesidad de ayuda y buscar apoyo emocional y profesional cuando se enfrenta a problemas esenciales para la prevención del suicidio. Pedir ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de valentía y autocompasión que puede salvar vidas.

6. Actitudes y Valores Positivos: Mantener actitudes y valores positivos, como el respeto, la solidaridad, la cooperación, la justicia y la amistad, fomenta un sentido de conexión y pertenencia que contrarresta la sensación de aislamiento y alienación, reduciendo así el riesgo de suicidio.

7. Flexibilidad Cognitiva: La capacidad para adaptarse a nuevos escenarios, ver las situaciones desde diferentes perspectivas y encontrar soluciones creativas es crucial para afrontar los desafíos de la vida. La flexibilidad cognitiva promueve la resiliencia emocional y ayuda a mantener una visión positiva del futuro.

8. Habilidades Sociales: Las habilidades para establecer y mantener relaciones saludables, comunicarse de manera efectiva y resolver conflictos de manera constructiva son esenciales para el bienestar emocional y la prevención del suicidio. El apoyo social y las relaciones significativas actúan como un fuerte factor protector.

9. Creencias Religiosas Firmes: Para muchas personas, las creencias religiosas y espirituales proporcionan consuelo, esperanza y un sentido de propósito en la vida. La fe y la espiritualidad pueden servir como un importante recurso de afrontamiento en momentos de crisis y desesperación.

10. Apoyo Social: Contar con una red de apoyo compuesta por amigos, familiares, compañeros de trabajo u otros miembros de la comunidad es fundamental para la salud emocional y el bienestar. El apoyo social proporciona un sentido de pertenencia, aceptación y seguridad que protege contra la soledad y el aislamiento.

11. Tener Hijos Pequeños: La responsabilidad parental puede actuar como un motivador para la vida, proporcionando un sentido de propósito y conexión emocional que disminuye el riesgo de suicidio. El cuidado y la protección de los hijos pequeños pueden ser una poderosa fuente de motivación para buscar ayuda y superar los desafíos.

12. Estar en Terapia: Participar en terapia o tratamiento psicológico proporciona un espacio seguro para explorar emociones, aprender habilidades de afrontamiento y recibir apoyo profesional para abordar los problemas subyacentes. La terapia puede ser un recurso invaluable en la prevención y el manejo del suicidio.

13. Tener Aficiones: Participar en actividades que brindan placer, satisfacción y sentido de logro promueve el bienestar emocional y reduce el riesgo de suicidio. Las aficiones y pasatiempos actúan como un escape saludable del estrés y la negatividad, proporcionando una válvula de escape para las tensiones cotidianas.

14. Participación en Actividades Comunitarias: Involucrarse en actividades comunitarias, voluntariado o grupos de apoyo puede crear un sentido de conexión, propósito y pertenencia que fortalece la salud mental y emocional. La participación activa en la comunidad fomenta el apoyo mutuo y reduce la sensación de aislamiento y alienación.

Estos factores de protección actúan de manera sinérgica para promover el bienestar emocional y reducir el riesgo de suicidio. Al reconocer y fortalecer estos aspectos positivos en la vida de las personas, podemos contribuir a crear entornos más seguros y de apoyo donde la esperanza y la resiliencia puedan florecer.

Señales de Alerta 

Reconocer las señales de alerta del suicidio es fundamental para intervenir a tiempo y proporcionar el apoyo necesario a quienes están en riesgo. Estas señales pueden manifestarse de diversas formas y, aunque pueden pasar desapercibidas en ocasiones, es crucial estar atentos a los cambios en el comportamiento y las circunstancias vitales de las personas que nos rodean. En este apartado, exploraremos algunas de las señales de alerta más comunes que pueden indicar un riesgo de suicidio y cómo podemos abordarlas de manera efectiva.

    • Discusión con Alguien Importante o Querido: Las discusiones intensas o frecuentes con personas importantes en la vida pueden indicar conflictos subyacentes o problemas emocionales que podrían llevar al suicidio. Es importante prestar atención a estos intercambios y buscar formas de resolver los conflictos de manera constructiva.

    • Rotura o Pérdida de Relación Afectiva: La ruptura de una relación significativa o la pérdida de un ser querido pueden desencadenar un profundo dolor emocional y desesperanza, aumentando el riesgo de suicidio. Es crucial brindar apoyo emocional y acompañamiento durante estos momentos difíciles.

    • Suicidio de Alguien Cercano o de una Persona Pública: La exposición al suicidio de alguien cercano o de una figura pública puede tener un impacto significativo en el estado emocional de una persona vulnerable, aumentando su propio riesgo de suicidio. Es importante ofrecer apoyo y recursos a quienes puedan estar afectados por este tipo de eventos.
    • Aparición o Empeoramiento de un Proceso Mental o Físico: El empeoramiento de condiciones de salud mental, como la depresión o la ansiedad, o el diagnóstico de una enfermedad física grave pueden aumentar el riesgo de suicidio. Es esencial buscar ayuda profesional y ofrecer un ambiente de apoyo y comprensión.
    • Abuso de Drogas y Alcohol: El abuso de sustancias puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas subyacentes que aumentan el riesgo de suicidio. Es importante abordar el abuso de drogas y alcohol con empatía y buscar ayuda especializada para tratar las adicciones y los problemas subyacentes.
    • Reportajes sobre Suicidio o Métodos de Cómo Hacerlo: La exposición a reportajes sensacionalistas sobre suicidio o información detallada sobre métodos para quitarse la vida puede aumentar el riesgo de suicidio en personas vulnerables. Es crucial promover una cobertura responsable de los medios de comunicación y ofrecer recursos de apoyo a quienes puedan verse afectados por estas influencias.
    • Cambios Inesperados en las Circunstancias Vitales: Los cambios repentinos en la vida, como la pérdida de empleo, problemas financieros o mudanzas, pueden generar estrés emocional y desencadenar pensamientos suicidas. Es importante ofrecer apoyo práctico y emocional durante estos momentos de transición.
    • Experimentar un Hecho Traumático: La exposición a eventos traumáticos, como la violencia, el abuso o desastres naturales, puede tener un impacto devastador en la salud mental y aumentar el riesgo de suicidio. Es esencial ofrecer apoyo terapéutico y recursos de afrontamiento a las personas que han experimentado traumas.

    • Pérdida de Estatus Social: La pérdida de estatus social, ya sea por problemas económicos, cambios en la situación laboral o exclusión social, puede afectar profundamente la autoestima y aumentar el riesgo de suicidio. Es crucial brindar apoyo emocional y ayudar a las personas a reconstruir su sentido de valía y pertenencia.

Al estar atentos a estas señales de alerta y tomar medidas para abordarlas de manera compasiva y efectiva, podemos contribuir a la prevención del suicidio y ofrecer un ambiente de apoyo y esperanza a quienes más lo necesitan.

Los supervivientes del suicidio

Cuando hablamos de superivivientes al suicidio solemos referirnos a aquellas personas que han luchado con pensamientos suicidas y han intentado quitarse la vida, pero finalmente han encontrado la fuerza para seguir adelante. Estas personas a menudo enfrentan un viaje emocional difícil y pueden experimentar sentimientos de culpa, vergüenza y confusión. A pesar de haber sobrevivido al intento de suicidio, continúan lidiando con desafíos emocionales y psicológicos. Es fundamental ofrecerles apoyo psicológico profesional para ayudarles en su proceso de recuperación y brindarles esperanza para el futuro.

Sin embargo, no debemos olvidar como supervivientes del suicidio a aquellos que enfrentan la pérdida de un ser querido debido al suicidio, y su impacto se extiende mucho más allá del individuo que ha intentado quitarse la vida. Este colectivo incluye a familiares, amigos y seres queridos que se enfrentan a un dolor abrumador y a preguntas sin respuesta. Lamentablemente, a menudo son olvidados por la sociedad y carecen de apoyo institucional adecuado. Es crucial reconocer y apoyar a los supervivientes del suicidio, brindándoles un espacio seguro para expresar su dolor y procesar su pérdida.

Conclusión

Al educarnos y sensibilizarnos sobre este tema, podemos desempeñar un papel activo en la prevención del suicidio, brindando apoyo, comprensión y recursos a quienes luchan con pensamientos suicidas. Recordemos que cada acto de compasión, cada conversación abierta y cada gesto de apoyo pueden marcar la diferencia en la vida de alguien que enfrenta una crisis emocional. Juntos, podemos trabajar para crear comunidades más concienciadas, donde la esperanza y la resiliencia florezcan, y donde cada individuo se sienta valorado, comprendido y apoyado.

Sabemos que este tema es muy delicado, por eso debes poner tu caso en la mano de los mejores psicólogos para ponerle fin a este problema. Ponte en contacto con nosotros para saber cómo podemos ayudarte.

Víctor Lancharro
Víctor Lancharro

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