Duelo perinatal: Cómo acompañar una pérdida silenciada

por | 26 May 2025

Duelo perinatal: cómo acompañar una pérdida silenciada

El duelo perinatal es una experiencia profundamente dolorosa que, sin embargo, a menudo se vive en silencio. La pérdida gestacional o neonatal no solo representa la muerte de un hijo/a, sino también la pérdida de un proyecto, de un futuro imaginado, de un rol como madre o padre que muchas veces ya se había comenzado a habitar emocionalmente. Desde la salud mental perinatal, es frecuente encontrar que este tipo de duelo está desautorizado por el entorno.

Un duelo silenciado: la desautorización del dolor

La sociedad actual tiene serias dificultades para hablar de la muerte. Y aún más, de la muerte de un bebé. Cuando esta ocurre en el vientre o poco después del nacimiento, muchas veces se la minimiza, se evita o se niega. Se oyen frases como “era solo un feto”, “mejor ahora que más adelante” o “ya tendrás otro”, que lejos de consolar, invalidan el dolor de quienes atraviesan esta pérdida.

Este fenómeno, conocido como duelo desautorizado, implica que las personas en duelo no reciben el reconocimiento social necesario para transitar su dolor de forma saludable. Esto favorece el aislamiento, la culpa, el bloqueo emocional, y perpetúa la idea de que «hay que seguir como si nada».

No es solo una pérdida médica: es una pérdida emocional y simbólica

En el abordaje de las pérdidas perinatales, el foco suele estar puesto en los cuidados físicos de la mujer, pero muchas veces se descuidan los cuidados psicológicos. Sin embargo, el impacto emocional de esta pérdida no depende únicamente de las semanas de gestación, sino de la naturaleza del vínculo con ese bebé: ¿Era un embarazo muy deseado? ¿Llegó después de años de tratamientos de fertilidad? ¿Era el primer hijo/a o el primer nieto/a de la familia?

Cada historia es única. Cada madre, cada padre, cada familia crea un lazo con ese bebé desde mucho antes de su nacimiento. La pérdida interrumpe no solo un proceso biológico, sino un camino afectivo que ya había comenzado.

El duelo es una respuesta saludable

El duelo es la respuesta emocional natural frente a una pérdida significativa. No es una patología. En el caso del duelo perinatal, este proceso puede ser especialmente complejo debido a la falta de reconocimiento social, la ausencia de rituales y la escasa validación del entorno. Sin embargo, permitir, nombrar y expresar este dolor es un paso clave hacia el bienestar y la salud mental materna y familiar.

Negar o minimizar el sufrimiento no lo elimina; lo enquista. Por eso es fundamental habilitar espacios seguros donde madres, padres y familiares puedan elaborar su pérdida de manera genuina.

Frases que duelen: el peligro de las buenas intenciones

Una de las formas más comunes en que se invalida este tipo de duelo es a través de frases hechas, aunque dichas con buena intención:

  • “Al menos sabes que puedes quedarte embarazada”
  • “Eres joven, tendrás más hijos”
  • “Mejor ahora que más adelante”

Estas frases, lejos de ayudar, pueden herir profundamente. Porque cada hijo/a es único e irreemplazable. Porque hablar del futuro no elimina el dolor del presente. Y porque minimizar la pérdida no facilita la recuperación: la bloquea.

Acompañar desde el respeto: ¿cómo ayudar en el duelo perinatal?

El acompañamiento en el duelo perinatal debe partir del respeto y la empatía. No se trata de buscar soluciones rápidas, sino de sostener el dolor de manera compasiva. Algunas formas de ayudar a transitar este proceso incluyen:

  • Nombrar al bebé: Preguntar si tenía nombre, y si la familia lo permite, utilizarlo. Nombrarlo es reconocer su existencia.
  • Escuchar sin juzgar: A veces no es necesario hablar, sino simplemente estar, sostener con la presencia.
  • Permitir la expresión emocional: Validar lo que sienten, aunque no sepamos qué decir.
  • Preguntar qué necesitan: No dar por sentado que sabemos lo que les hace bien.
  • Proponer rituales de despedida: Crear una carta, plantar un árbol, hacer una ceremonia íntima. Los rituales ayudan a elaborar el duelo.
  • Fomentar la memoria: Crear recuerdos, mirar ecografías, guardar objetos significativos si así lo desean.

Como psicóloga perinatal, es esencial dar lugar a estos espacios, legitimar el duelo y ofrecer intervención profesional si el dolor se torna crónico o paralizante.

Pareja y duelo: un camino compartido, pero distinto

En muchas ocasiones, las mujeres y los hombres viven el duelo de formas diferentes. Mientras una puede necesitar hablar, recordar y expresar, el otro puede optar por el silencio, el trabajo o la distracción como forma de sobrellevar el dolor. Ninguna forma es incorrecta, pero es importante generar canales de comunicación que eviten el distanciamiento en un momento donde el sostén mutuo es vital.

Desde la salud mental perinatal, acompañar a la pareja también implica ayudarles a reconocer y respetar sus diferencias en el proceso de duelo, fortaleciendo el vínculo y evitando que esta experiencia los aleje emocionalmente.

Romper el silencio: el rol de la sociedad

La sociedad tiene una gran deuda con las madres y padres que atraviesan un duelo perinatal. Aún hoy, muchas mujeres se ven obligadas a reincorporarse a sus trabajos pocos días después de perder un hijo/a, sin permisos adecuados, sin tiempo para elaborar. Otras deben callar su dolor porque no quieren “incomodar”.

Romper este silencio no es tarea solo de los profesionales. Es responsabilidad de todos: familia, amigos, colegas, instituciones. Nombrar la pérdida, acompañar sin invadir, validar el dolor, son actos simples pero profundamente transformadores.

Cuándo buscar ayuda profesional

Si bien el duelo es una respuesta normal, hay señales que indican que puede ser necesario buscar ayuda:

  • Sentimientos de culpa o vergüenza persistentes
  • Dificultades para dormir o comer
  • Aislamiento social
  • Sensación de vacío que no mejora con el tiempo
  • Miedo intenso frente a un nuevo embarazo

En estos casos, el apoyo psicológico especializado en duelo perinatal puede ser clave para acompañar, contener y guiar en este proceso. La atención terapéutica ofrece un espacio seguro donde reconstruir el vínculo con uno mismo, con la pareja y con la historia gestacional vivida.

Conclusión: cada duelo merece su tiempo y su espacio

El duelo perinatal es una herida profunda que merece ser atendida con respeto, tiempo y acompañamiento. Nombrar a los bebés que no llegaron a los brazos, pero sí al corazón, es una forma de honrarlos. Validar el dolor de quienes los pierden, es un acto de justicia emocional.

Desde el ámbito de la psicología perinatal, es fundamental seguir trabajando para romper el silencio, brindar apoyo y acompañar el proceso de quienes atraviesan esta experiencia. Porque toda pérdida importa.

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