Estar sin pareja no es lo mismo que estar disponible

por | 13 Feb 2023 | Lectura para pacientes | 0 Comentarios

Estar sin pareja no es lo mismo que estar disponible

La mayoría de las personas creen que estar sin pareja es lo mismo que estar disponible para tenerla, sin embargo, esta idea dista mucho de la realidad.

En primer lugar, es importante saber que la forma en la que estamos en el mundo, es decir, como sentimos, pensamos o hacemos, no tiene porque ser la forma en la que el resto de las personas lo están. En este contexto, si somos personas a las que nos gusta estar en pareja continuamente, o si no la tenemos estamos abierta a tenerla, podremos pensar que el resto de las personas que vamos conociendo o con las que nos relacionamos también funcionan así. No obstante, la realidad como seres humanos es mucho más compleja de la que nuestro cerebro interpreta en un primer momento.

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No tener pareja no es lo mismo que estar disponible sexuo-afectivamente, es decir, no es lo mismo que estar preparado para tenerla o simplemente no querer tenerla. Quizás la segunda opción puede parecernos algo descabellada, sobre todo sabiendo que el mundo que nos rodea siempre nos ha transmitido el mensaje de que el amor debe ser el centro de nuestras vidas, ya sea por sentirnos inmensamente especiales, por formar una familia, o por afrontar la economía de una forma más fácil.

Sin embargo, los modelos relaciones han ido cambiando, con ellos también el concepto de amor, las relaciones, la salud mental y el autocuidado. A veces, simplemente sentimos que en determinados momentos de la vida no tener pareja es la mejor opción. Esto puede pasar porque estamos en una etapa de crecimiento profesional, en una etapa de muchos cambios, somos nómadas, no nos apetece invertir energía en otro proyecto más en nuestra vida, o queremos experimentar quienes somos en el mundo sin una pareja.

Motivos para no estar disponible

Además, hay otras múltiples y derivadas razones de no estar disponible para tener pareja. En este sentido, pueden tener que ver con estar realizando un proceso terapéutico, estar viviendo uno o varios procesos de duelo, estar pasando por un desajuste hormonal o una enfermedad, vivir procesos de transición vital (la maternidad o paternidad, el nido vacío, una separación, cuidado de madres y padres en la vejez, etc.),  y probablemente algunas que se me queden en el tintero.  A continuación, me gustaría poder desarrollar brevemente las mencionadas:

    • Realizar un proceso terapéutico: independientemente de las causas de nuestra terapia, sabemos que lidiar con un problema de salud mental interfiere en todos los sistemas relacionales en los que nos encontramos, y sobre todo si hablamos de trastornos mentales graves. A veces simplemente, queremos sanar antes de seguir avanzando en ciertas parcelas de nuestra vida. Con más hincapié si este proceso tiene que ver con el apego (la forma de vincularnos con otras personas) o con malos tratos sufridos en relaciones anteriores o a lo largo de nuestra vida (abusos sexuales, violencias hacia la mujer, malos tratos en la infancia. Etc.)
    • Vivir uno o varios procesos de duelo: el duelo es necesario entenderlo de una forma amplia; desde la perdida de personas, animales, trabajos, lugares, expectativas de futuro, el duelo a la salud propia o ajena (ej, un accidente que nos cambia físicamente, una enfermedad de por vida propia o de seres que queremos) o el duelo a la maternidad o paternidad. Estar pasando por este proceso conlleva cambios profundos, y necesitamos cuidarnos y atendernos lo mejor posible. Algunas veces no podemos contactar con el mundo de forma exploratoria, conocer gente y mucho menos enamorarnos.
    • Desajuste hormonal: cualquier proceso de salud que conlleve estos cambios pueden afectarnos, pero, sobre todo, aquellos que nos afectan a las mujeres y que tienen que ver con la menstruación. Afectan a la dimensión afectiva y la sexual, y es necesario naturalizar estos estados a lo largo de nuestra vida.
    • Enfermedad: desde un cáncer, hasta un colón irritable, pasando porun brote de dermatitis, infecciones recurrentes, y un largo etcétera son razones más que suficientes para no estar disponibles.
    • Vivir etapas de transición vital: los cambios de ciclo, las crisis de la edad, cambios de ciclo en las personas más allegadas, etc. Son momentos de mucha introspección y necesidad de adaptarse.

Como ya he mencionado anteriormente, existirán algunas razones importantes por las que no tener pareja no quiere decir estar disponible, que no haya contemplado.

Además de tener en cuenta en nuestra propia vida, cuantas de estas razones pueden ser validas para mí, es necesario ser honestas, y reconocernos si estamos en un periodo en el que quizás no quiero o no estoy disponible para tener pareja. A veces nos sumergimos en la inercia del día a día sin cuestionarnos cosas importantes de la etapa que estábamos viviendo, o pensamos que por no estar disponibles sexuo-afectivamente somos raras o nos pasa algo malo.

Para cuidarnos bien necesitamos reconocer cual es nuestro estado y ser consecuentes con el: quizás no queremos estar en pareja, y debemos tomar la decisión de romper con nuestra relación actual; no estamos disponibles y debemos quitarnos las aplicaciones de citas que miramos para pasar el tiempo, o debemos comunicarlo a personas que querrían tener una relación con nosotros; no queremos pareja y tenemos que poner limites a quienes nos presionan para tenerla, etc. O bien, nos encontramos en la situación alterna, no es un buen momento para tener pareja, y debemos reconocérnoslo, por cuestiones psicológicas, físicas o contextuales mencionadas anteriormente.

Si crees que puedes estar pasando por una etapa así, y quieres entender cuales son tus razones, aprender a decirle al mundo que no estas disponible, o llevas mucho tiempo no queriendo tener pareja, y quieres tener ganas pero no sabes que te pasa, no dudes en contactarnos. Nuestros psicólogos te ayudarán en todo lo que necesites ¡Ponte en contacto con nosotros!

Irene Vázquez Gutiérrez

Irene Vázquez Gutiérrez

Psicóloga colaboradora de PsicoAbreu colegiada NºO-03306.

Posee nivel 1 de EMDR avalado por la asociación española de EMDR. Durante su carrera profesional se ha dedicado al contexto educativo, tanto formal como informal, abordando temas como la prevención en adicciones, la salud sexo-afectiva, sensibilización de la violencia de género, violencia entre iguales, disciplina positiva para familias o educación emocional.

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