El desarrollo del sentido de la realidad y su relación con el TOC

Del principio de placer al principio de realidad es el arduo camino que todos hemos tenido que recorrer con mayor o menor fortuna, con mayor o menor acierto y en cuyo éxito o fracaso se basa mucha de la psicopatología que apreciamos desde la práctica clínica en el adulto.

Desarrollando el sentido de la realidad

Solemos hablar, en la mayoría de los casos, de una primera infancia feliz, aunque más bien podríamos achacar dicha felicidad, o la sensación de ausencia de sufrimiento, a los escasos recuerdos conscientes que tenemos de esa época de nuestra vida. No olvidemos que el ser humano nace en una total dependencia del otro, sin cuyos cuidados, nada podríamos hacer por salir adelante. Es inevitable pensar que más vale no recordar la angustia que debe suponer enfrentarse a un mundo nuevo sin demasiados recursos.

Entonces, ¿Cómo conseguimos salir indemnes (en la mayoría de los casos) de tan complicado escenario? ¿Cómo llegamos a tomar conciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea? ¿Cómo desarrollamos el sentido de la realidad? Uno casi intuye fácilmente que, sólo naciendo con un inmenso sentido de omnipotencia, podríamos darnos el tiempo y las oportunidades necesarias para sobrevivir a la incertidumbre de lo totalmente desconocido.

Etapa 1: Periodo de omnipotencia incondicional

El desarrollo del sentido de realidad se desarrolla en cuatro etapas. A continuación desarrollamos la primera.

Si tuviéramos que elegir una etapa de la evolución humana en la que todo está supeditado al principio de placer, sin duda alguna, deberíamos de fijarnos en ese periodo transcurrido en la matriz. Debemos de suponer que la actividad mental no comienza en el momento del nacimiento, sino que ésta, aunque fuera inconsciente, ya existe en el útero de la madre.

desarrollando la realidad

Una existencia, por cierto, que tiene cubierta todas y cada una de sus necesidades sin el más mínimo esfuerzo. Cabe en este punto hacer una reflexión; ¿Qué es la omnipotencia, sino la sensación de que se tiene todo lo que se necesita y no tener, por ende, ningún deseo? Pues bien, ciertamente, este es el caso del bebé antes de nacer y este es su sentido de la realidad.

Etapa 2: Periodo de omnipotencia mágico-alucinatoria

Se sabe por ello, que el primer deseo del bebé una vez nace, es el de volver a recuperar dicha situación; la de una existencia tranquila y serena dentro del cuerpo materno y que este deseo se lleva a cabo de una manera alucinatoria, con el objetivo mencionado de volver a recuperar la situación perdida tras el nacimiento. La primera forma en la que el ser humano expresa un deseo es alucinándolo.

Lo curioso es que este deseo alucinado se cumple (suponiendo unos cuidados normales) en la medida en la que el bebé ve satisfecha de inmediato todas sus necesidades de nuevo. Rápidamente, configuramos el entorno del bebé para que éste siga teniendo la sensación de seguridad y satisfacción de aquellas necesidades que le son tan vitales y de aquella vuelta a este estado de completa calma del que gozaba antes de nacer.

Este segundo momento, sin embargo, ya no es incondicional, pues se ha producido un cambio de las condiciones externas que han creado por primera vez un deseo.

Etapa 3: Periodo de omnipotencia con auxilio de gestos mágicos

Pero esta alucinación del deseo pronto será insuficiente para que el niño vea satisfechos sus deseos, pues empiezan a darse situaciones en las que estas alucinaciones no son seguidas de una satisfacción y el tan apreciado deseo, se demora en el tiempo. Y es en esta ausencia de aquello que se deseó, donde empezamos a construir la noción de objeto, un objeto que sólo es diferenciado del yo, como no yo.

Es entonces cuando el niño empezará a utilizar otros recursos, comenzará a necesitar dar señales, realizando un esfuerzo motor que, aunque muy inadecuado, sirven para hacer que según su percepción su deseo vuelva a satisfacerse de manera mágica. Se desarrolla en este momento todo un lenguaje mímico, en una combinación de gestos y sonidos que referirán a deseos muy específicos.

Como nota curiosa cabe señalar que, en la edad adulta, podemos encontrar un residuo de esta etapa del desarrollo del sentido de la realidad, en los innumerables gestos supersticiosos, y en los gestos de bendición u oración.

sentido de la realidad

Etapa 4: Periodo de los pensamientos y palabras mágicas

Con el incremento en la complejidad de las necesidades, se produce también un incremento en el número de ocasiones que esos deseos no son satisfechos, a pesar de haberse dado las condiciones hasta ahora suficientes. Ya no sólo se distingue entro yo y lo que no es yo, sino que eso que no es yo, es incluso otro, otro que satisface o priva y por tanto del que necesita. Y uno de los medios a los que el niño recurre para alcanzar su favor y el cual adquiere mucha mayor importancia que los usados hasta ahora, a saber, la alucinación y los gestos, es la palabra.

El simbolismo del lenguaje sustituye al de los gestos y permite el pensamiento consciente por medio de los signos del lenguaje, lo que facilita a su vez la adaptación a la realidad retardando la descarga motriz refleja. Aun en este momento, no abandona el niño su sentido de omnipotencia, pues son tan pocos los deseos capaces de ser expresados por medio de los pensamientos, que los adultos nos encargamos de adivinar casi la mayoría de los mismos y nos apresuramos en satisfacerlos, ni que decir, cuando el niño es capaz de expresar con palabras sus deseos, la premura con la que siempre, aquellos encargados de su cuidado, se encargan de complacerlos.

lenguaje

En el caso del TOC

Es precisamente en este estadio del sentido de la realidad, en el que las personas con trastorno obsesivo compulsivo hacen la regresión. Todos los que nos dedicamos a la clínica podemos apreciar lo tremendamente complicado que resulta disuadirlos de la idea de la omnipotencia de sus pensamientos, de sus fórmulas y rituales verbales, y cuando colocan al pensar, en el lugar que corresponde al actuar.

Las personas con este trastorno, sienten que hacen al pensar, como si por el simple hecho de pensarlo, de imaginarlo, sintieran las consecuencias de haberlo hecho realmente, de ahí el sufrir de la persona con TOC y su angustiosa necesidad de control.

El desarrollo del sentido de la realidad está íntimamente ligado al desarrollo del yo y este a su vez a la capacidad de establecer una relación con un otro, dando lugar al importante mundo de las relaciones objetales, el cual os animo a descubrir en mi próximo artículo.

David Garcia Encina
David Garcia Encina

Licenciado en Psicología en la Universidad de Salamanca, con habilitación sanitaria por parte del Ministerio de Sanidad y formado en teoría y técnica psicoanalítica.

Tras la licenciatura, realizó el Master de práctica clínica en salud mental, de orientación cognitivo conductual, realizando las prácticas de dicho Master en un reconocido centro de psicología en Salamanca, especializados en el tratamiento del TOC (trastorno obsesivo compulsivo) en terapia de pareja y trastornos de la sexualidad.

Su interés por la neuropsicología le llevó a realizar la formación de experto en neuropsicología y demencias. Actualmente, y después de 12 años de experiencia en la práctica clínica privada, se dedica en exclusiva a ejercer como psicólogo en PsicoAbreu, especializado en la atención de traumas, trastornos de la personalidad y psicosomática, así como en alteraciones conductuales y dependencias, tanto en adolescentes, como en adultos, siempre con una continua y especializada formación que continúan dilatando sus conocimientos en psicología.

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