Vas a hablar de lo que quizá no le has contado a nadie: tu relación, tu familia, tus miedos, lo que te avergüenza. Y, sin embargo, muchas personas llegan a la primera sesión sin saber casi nada de quien tienen delante, porque preguntar les parece desconfiado o incómodo.
No lo es. Preguntar a tu psicólogo por su formación, su forma de trabajar o el uso de tus datos es un derecho, no una falta de respeto. Un buen profesional responde con naturalidad, y esa respuesta ya te dice algo sobre cómo será el trabajo.
Por qué preguntar no es desconfiar
La terapia se construye sobre la confianza, pero la confianza no se exige: se gana con información clara. Saber con quién hablas, qué puedes esperar y qué pasa con lo que cuentas te permite relajarte y centrarte en lo importante. Pedir ayuda ya cuesta bastante como para añadir la duda de si estás en buenas manos.
Si buscas orientación más amplia sobre cómo decidir, tienes nuestra guía para elegir un buen psicólogo. Aquí nos centramos en otra cosa: tus derechos como paciente de psicólogo y lo que puedes preguntar antes de empezar y durante el proceso.
Lo que tienes derecho a saber sobre tu psicólogo
Si está colegiado y puede ejercer
En España, para ejercer como psicólogo hay que estar colegiado en un colegio oficial de la psicología. Puedes pedirle su número de colegiación y comprobarlo: los colegios ofrecen vías para consultar a sus profesionales, y también puedes preguntar directamente a tu colegio autonómico.
Si tiene la habilitación sanitaria
Tener el grado en Psicología no basta para atender problemas de salud en el ámbito sanitario. Para ello se requiere la especialidad de Psicología Clínica o el título de Psicología General Sanitaria, o una habilitación reconocida por la normativa. Puedes preguntar con esta sencillez: «¿cuál es tu titulación para hacer terapia?».
Qué formación y experiencia tiene en lo que te pasa
No todos los profesionales tienen la misma experiencia con el trauma, los trastornos alimentarios, la pareja o los adolescentes. Es razonable preguntar si ha trabajado antes con dificultades como la tuya y cómo suele abordarlas. Si no es su campo, lo correcto es que te lo diga y te oriente hacia otra persona.
Si el centro está autorizado
Los centros y consultas que prestan atención sanitaria deben contar con la correspondiente autorización y figurar en el registro sanitario de su comunidad autónoma. Puedes preguntar por ello sin ningún problema.
Lo que tienes derecho a saber sobre tu tratamiento
Como en cualquier asistencia sanitaria, tienes derecho a recibir información comprensible sobre lo que se te propone. La Ley 41/2002 de autonomía del paciente recoge este derecho, y la participación en el tratamiento es voluntaria. En la práctica, puedes preguntar:
- Qué ve en tu caso: cómo entiende lo que te pasa, explicado sin tecnicismos.
- Cómo va a trabajar: con qué enfoque y por qué lo considera adecuado para ti.
- Qué objetivos os marcáis y cómo revisaréis si estás avanzando.
- Cuánto puede durar: una estimación orientativa, que puede cambiar con el proceso.
- Con qué frecuencia serán las sesiones y cuánto dura cada una.
- Cuánto cuesta la sesión y cuáles son las condiciones de cancelación.
- Qué alternativas existen, incluida la derivación a otro profesional o la valoración psiquiátrica si fuera conveniente.
En PsicoAbreu integramos distintas orientaciones terapéuticas según cada persona. Ningún enfoque sirve igual para todo el mundo, y que te expliquen por qué se elige uno forma parte de un buen trabajo.
Lo que tienes derecho a saber sobre lo que cuentas
Lo que dices en terapia está protegido. El psicólogo tiene un deber de confidencialidad y de secreto profesional, recogido en la normativa sanitaria y de protección de datos y en el Código Deontológico de la Psicología. Aun así, conviene conocer sus límites y hablar de ellos desde el principio:
- Las excepciones. La confidencialidad puede tener límites, por ejemplo si existe un riesgo grave para ti o para otra persona, o ante un requerimiento legal.
- Quién más puede acceder. Pregunta si tu caso se comparte en supervisión o con otros profesionales del equipo y en qué condiciones.
- Tu historia clínica. Tienes derecho a acceder a ella, con las salvedades que marca la ley, como las anotaciones subjetivas del profesional o los datos de terceros.
- Las sesiones online. Puedes preguntar qué plataforma se usa y cómo se protege la comunicación.
- Menores. Si la terapia es para tu hijo o hija, aclarad desde el inicio qué información se comparte con la familia y cómo.
Si necesitas un documento escrito, como un informe, también puedes preguntar qué incluye y para qué sirve. En nuestra página de informes psicológicos encontrarás más información.
Preguntas que puedes hacer en la primera cita
Si te da apuro, llévalas anotadas. Basta con tres o cuatro:
- ¿Eres psicólogo general sanitario o especialista en psicología clínica?
- ¿Has trabajado antes con dificultades como la mía?
- ¿Cómo sueles trabajar y cómo sabremos si estoy avanzando?
- ¿Qué pasa con lo que te cuento? ¿Lo sabe alguien más?
- ¿Qué hago si siento que esto no me está ayudando?
Señales para hablarlo o buscar otra opción
Un profesional puede equivocarse o no encajar contigo sin que eso sea grave. Pero presta atención si percibes que:
- Se molesta cuando le preguntas por su formación o evita responder.
- Te garantiza un resultado o una «solución definitiva».
- No te explica qué está haciendo ni por qué.
- Te presiona para continuar o te hace sentir culpable por dudar.
- Habla de otros pacientes de forma que permite identificarlos.
- Cruza límites personales, por ejemplo proponiéndote una relación fuera de la consulta.
Puedes cambiar de profesional o dejar la terapia sin tener que justificarte, aunque suele ayudar hablarlo antes: a veces esa conversación mejora el trabajo. Si dudas, te puede servir este artículo sobre cómo saber si tu psicólogo encaja contigo. Y si crees que un profesional ha actuado de forma incorrecta, puedes dirigirte al colegio oficial de la psicología correspondiente.
Preguntas frecuentes
¿Es de mala educación preguntarle a un psicólogo por su número de colegiado?
No. Es una pregunta habitual y legítima, y un profesional debería contestarla sin problema.
¿Puedo pedir mi historia clínica?
Sí, tienes derecho a acceder a ella, con las limitaciones previstas en la ley. Lo habitual es solicitarla al propio profesional o al centro.
¿Mi psicólogo puede contarle algo a mi familia?
En personas adultas, no sin tu consentimiento, salvo en las excepciones que prevé la ley, como una situación de riesgo grave. En menores, las reglas son distintas y conviene aclararlas al inicio.
Empezar sabiendo con quién hablas
Tienes derecho a hacer todas estas preguntas, y también a no tenerlas preparadas. Si quieres resolver dudas antes de decidir, consulta nuestras preguntas frecuentes o conoce a nuestro equipo. Y cuando estés listo o lista, puedes reservar tu cita aquí.
