Muchas personas se plantean acudir a terapia pero tienen una duda antes de dar el paso: “¿Lo que me pasa es realmente un motivo para ir al psicólogo?”
Quizá no sabes poner un nombre concreto a lo que sientes. No sabes si es ansiedad, estrés, tristeza o simplemente una etapa difícil. O puede que lleves tanto tiempo conviviendo con determinadas sensaciones que hayas terminado acostumbrándote a ellas.
No necesitas tener un diagnóstico para acudir a un psicólogo.
La psicología puede ayudarte tanto cuando existe un problema claramente identificado como cuando simplemente notas que algo está afectando a tu bienestar, tus relaciones o tu forma de vivir el día a día.
Si estás buscando psicólogos en Murcia pero todavía no sabes exactamente qué tipo de ayuda necesitas, estos son algunos de los motivos de consulta más frecuentes.
Ansiedad: cuando la preocupación empieza a ocupar demasiado espacio
La ansiedad es uno de los motivos más habituales por los que las personas buscan ayuda psicológica.
Puede manifestarse de muchas formas.
Preocupaciones constantes, sensación de peligro, dificultad para desconectar, presión en el pecho, palpitaciones, problemas para dormir, tensión muscular, pensamientos repetitivos o la sensación de que tu cabeza nunca se detiene.
En otros casos aparecen crisis de ansiedad o ataques de pánico, con síntomas físicos muy intensos que pueden generar miedo a que vuelvan a repetirse.
Sentir ansiedad ocasionalmente forma parte de la vida. El problema aparece cuando empieza a limitarte, genera un sufrimiento importante o condiciona tus decisiones.
La terapia psicológica puede ayudarte a comprender qué está activando y manteniendo esa ansiedad, aprender a manejar sus síntomas y modificar los patrones que contribuyen a mantener el problema.
Depresión, tristeza o sensación de haber perdido las ganas
No todas las personas que atraviesan un problema depresivo sienten una tristeza intensa durante todo el día.
La depresión a veces aparece de una manera menos evidente.
Puedes notar que ya no disfrutas de cosas que antes te gustaban, sentir cansancio constante, falta de motivación, aislamiento, irritabilidad, dificultades para concentrarte o una sensación persistente de vacío.
También puede aparecer una visión muy negativa sobre uno mismo, sobre el futuro o sobre la propia capacidad para cambiar las cosas.
Cuando este estado se mantiene en el tiempo o empieza a afectar significativamente a tu vida, es importante pedir ayuda profesional.
Un psicólogo puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y trabajar sobre los factores emocionales, cognitivos y conductuales relacionados con el problema.
Estrés y sensación de estar desbordado
No siempre llegamos a consulta con un trastorno psicológico concreto.
A veces el problema es simplemente que llevamos demasiado tiempo sosteniendo demasiado.
Trabajo, hijos, responsabilidades familiares, problemas económicos, estudios, enfermedad de un familiar, conflictos personales…
Puede llegar un momento en el que sientas que no puedes desconectar, estás constantemente irritable, duermes peor o cualquier pequeño problema parece superar tus recursos.
La terapia puede ayudarte a identificar qué está generando esa sobrecarga, establecer límites, mejorar la gestión emocional y desarrollar estrategias para afrontar las situaciones que están manteniendo el estrés.
Trauma y experiencias difíciles que siguen afectándote
Hay experiencias que terminan pero cuyos efectos continúan presentes mucho tiempo después.
Accidentes, pérdidas, situaciones de violencia, abusos, experiencias infantiles difíciles, relaciones traumáticas o acontecimientos en los que sentimos miedo, indefensión o falta de control pueden dejar una huella emocional importante.
En ocasiones existe un recuerdo claramente identificado.
En otras, la persona simplemente nota determinadas reacciones, miedos, bloqueos o formas de relacionarse sin comprender bien de dónde proceden.
Pueden aparecer recuerdos intrusivos, pesadillas, evitación, hipervigilancia, sensación de peligro, desconexión emocional o reacciones muy intensas ante determinadas situaciones.
Existen tratamientos psicológicos específicos para trabajar las experiencias traumáticas, entre ellos la terapia EMDR, cuando resulta indicada tras una valoración profesional.
TOC y pensamientos que no consigues quitarte de la cabeza
El trastorno obsesivo-compulsivo no consiste simplemente en ser muy ordenado o perfeccionista.
Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que aparecen de manera repetitiva y generan un malestar importante.
Para intentar reducir esa ansiedad pueden desarrollarse compulsiones: comprobar, repetir, limpiar, ordenar, preguntar, buscar seguridad o realizar determinados rituales mentales.
La persona puede ser consciente de que estos comportamientos son excesivos y, aun así, sentir una enorme dificultad para detenerlos.
Un tratamiento psicológico especializado puede ayudar a comprender y modificar el ciclo que mantienen las obsesiones y las compulsiones.
Miedos y fobias que empiezan a limitar tu vida
Miedo a volar, conducir, hablar en público, determinados animales, espacios cerrados, situaciones sociales, alejarse de casa…
Todos podemos sentir miedo, pero hablamos de un problema cuando ese miedo resulta desproporcionado y empieza a condicionar nuestra vida.
A veces desarrollamos estrategias para evitar aquello que tememos.
El problema es que cuanto más evitamos, más pequeño puede hacerse nuestro mundo.
La terapia psicológica permite trabajar progresivamente esos miedos y recuperar actividades o situaciones que habían empezado a evitarse.
Problemas de autoestima e inseguridad
“No soy suficiente.”
“Seguro que los demás lo hacen mejor.”
“Si digo lo que pienso, dejarán de quererme.”
“Necesito que todo salga perfecto.”
Los problemas de autoestima pueden aparecer detrás de dificultades muy diferentes.
En algunas personas se manifiestan como inseguridad; en otras, como perfeccionismo, necesidad constante de aprobación, dificultad para poner límites o miedo intenso al rechazo.
La terapia puede ayudarte a comprender cómo se ha construido la imagen que tienes de ti mismo, identificar patrones de pensamiento muy críticos y desarrollar una relación más equilibrada contigo.
Problemas de pareja
No es necesario esperar a que una relación esté al borde de la ruptura para acudir a terapia de pareja.
Los conflictos repetitivos, dificultades de comunicación, pérdida de intimidad, celos, infidelidades, diferencias sobre la educación de los hijos o determinados cambios vitales pueden generar un importante desgaste.
En terapia se trabaja para comprender qué dinámica se ha establecido entre ambos, mejorar la comunicación y desarrollar formas diferentes de abordar los conflictos.
En algunos casos el objetivo será reconstruir la relación; en otros, acompañar a la pareja a tomar decisiones o afrontar una separación de una manera más saludable.
Duelo y dificultad para afrontar una pérdida
El duelo es una respuesta natural ante una pérdida y no debe convertirse automáticamente en un problema psicológico.
Sin embargo, hay ocasiones en las que el sufrimiento resulta especialmente intenso, se prolonga o la persona siente que no consigue continuar con su vida.
Además, no todos los duelos están relacionados exclusivamente con la muerte de una persona.
Podemos atravesar procesos de duelo después de una ruptura, una enfermedad, la pérdida de un trabajo, cambios vitales importantes o la pérdida de un proyecto de vida.
El acompañamiento psicológico puede ayudar a procesar la pérdida y adaptarse progresivamente a una realidad diferente.
Problemas relacionados con la alimentación y la imagen corporal
La relación con la comida y con nuestro propio cuerpo puede convertirse en una fuente importante de sufrimiento.
Restricción alimentaria, atracones, conductas compensatorias, miedo intenso a ganar peso, preocupación constante por la imagen corporal o una relación muy rígida con la alimentación pueden requerir atención especializada.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son problemas complejos que pueden afectar tanto a la salud psicológica como física y, en determinados casos, requieren un abordaje coordinado entre diferentes profesionales.
La intervención temprana puede ser especialmente importante.
Dificultades en niños y adolescentes
Los niños y adolescentes no siempre expresan el malestar de la misma manera que los adultos.
Cambios bruscos de comportamiento, irritabilidad, aislamiento, miedos, dificultades escolares, problemas de sueño, ansiedad, conflictos familiares o cambios importantes en su estado de ánimo pueden indicar que algo está ocurriendo.
También pueden necesitar ayuda ante situaciones como separaciones familiares, dificultades sociales, problemas de autoestima o experiencias difíciles.
La evaluación debe adaptarse siempre a la edad, el momento evolutivo y las circunstancias familiares.
¿Puedo ir al psicólogo aunque no tenga ninguno de estos problemas?
Sí.
Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes de este artículo.
No necesitas identificarte con un diagnóstico para acudir a terapia.
Puedes pedir ayuda porque estás atravesando un cambio importante, necesitas tomar una decisión, repites determinados patrones en tus relaciones, quieres aprender a manejar mejor tus emociones o simplemente notas que no estás viviendo como te gustaría.
También puedes llegar diciendo:
“No sé exactamente qué me pasa, pero sé que no estoy bien.”
Eso es suficiente para empezar a explorar qué está ocurriendo.
¿Y si no sé qué especialista necesito?
No tienes que diagnosticarte antes de buscar ayuda.
De hecho, intentar hacerlo únicamente a partir de información encontrada en Internet puede generar todavía más confusión.
Lo importante es explicar qué estás sintiendo, desde cuándo ocurre y de qué manera está afectando a tu vida.
A partir de ahí puede realizarse una valoración y determinar qué tipo de profesional o intervención puede ser más adecuada.
Esta es una de las ventajas de acudir a una clínica de psicología con un equipo multidisciplinar y profesionales con diferentes especializaciones.
Psicólogos especializados en diferentes problemas en Murcia
En PsicoAbreu Murcia contamos con profesionales especializados en distintas áreas de la psicología y diferentes enfoques terapéuticos.
Atendemos problemas relacionados con ansiedad, depresión, trauma, TOC, autoestima, duelo, TCA, dificultades emocionales, problemas de pareja y familia, infancia y adolescencia, entre otros motivos de consulta.
Nuestro centro se encuentra en Avenida de la Libertad, 7, en Murcia Centro, y también disponemos de atención psicológica online cuando esta modalidad resulta adecuada.
Pero no necesitas decidir qué especialista necesitas antes de contactar.
Puedes explicarnos brevemente qué te ocurre y nuestro equipo de Atención al Paciente podrá orientarte hacia el profesional cuyo perfil pueda ajustarse mejor a tus necesidades.
No tienes que esperar a estar peor para pedir ayuda
Muchas personas llegan a terapia después de meses —a veces años— pensando:
“Debería poder solucionarlo yo solo.”
Pedir ayuda psicológica no requiere haber llegado a un límite.
Si una dificultad se repite, genera sufrimiento, afecta a tus relaciones o simplemente notas que está ocupando demasiado espacio en tu vida, puede ser un buen momento para consultar.
Y si todavía no sabes ponerle nombre a lo que te ocurre, tampoco pasa nada.
No necesitas llegar con un diagnóstico. Puedes empezar contándonos qué estás sintiendo.
Si buscas psicólogos en Murcia, puedes contactar con nuestro equipo de Atención al Paciente. Te ayudaremos a encontrar dentro de PsicoAbreu al profesional que pueda adaptarse mejor a lo que necesitas.