Trastorno Límite de la Personalidad y Adicciones

by | 18 Feb 2025

¿Qué es el Trastorno Límite de la Personalidad?

Cuando hablamos dentro del ámbito de la psicología del Trastorno Límite de la Personalidad, (TLP), escuchamos definiciones como “una inestabilidad respecto a la vivencia de la propia imagen, de las relaciones interpersonales y del estado de ánimo” o “ausencia de control de impulsos con autolesiones y explosiones de violencia” “afectación de la imagen de sí mismos con intentos y amenazas suicidas”, pero, ¿qué características suelen presentar las personas que sufren esta patología? ¿cuál es la mejor manera para trabajar, relacionarme o poder entender a las personas que sufren este tipo de patología? Incluso, ¿cómo puedo llegar a comprenderme, aceptarme y sobre todo lidiar conmigo sufriendo estás características? Mi experiencia profesional me ha ayudado a encontrar algunas respuestas a estas preguntas… Debemos de intentar comprender que, el TLP, es una de las patologías más difíciles y complejas, tanto para las personas que la sufren como para las personas que se encuentran en el entorno o se relacionan de manera directa. Sufrir esta patología conlleva un caos interno continuo, una sensación de agotamiento y de lucha interna por no perder mi esencia, saber quién soy y mantenerlo, pero al mismo tiempo reconducir en muchos momentos mis conductas y mis pensamientos hacia la persona que me gustaría llegar a ser. El TLP conlleva, en muchos momentos, una sensación de pérdida de control de mis propios actos, con unas conductas desproporcionadas o que no se ajustan a la situación o al momento que están viviendo. La sensación constante de falta de comprensión, junto con actitudes comportamentales poco ajustadas, que normalmente pueden terminar en explosiones emocionales, llevan a estas personas a sentir continuamente una sensación de soledad y de lucha continua contra el mundo y sobre las personas, instituciones o situaciones que los rodean.

Cuanto aparece el TLP en la población

No tenemos estudios que hablen de una prevalencia de forma clara y concisa en la población general, estimándose un 2% de la población, aunque se recogen algunos datos de estudio donde se da un porcentaje del 40% entre la población psiquiátrica diagnosticada con otros trastornos, y un porcentaje entre el 30-60% en pacientes que sufren algún trastorno de personalidad, siendo el TLP el trastorno más frecuente y más diagnosticado.

La prevalencia es mayor en mujeres que en hombres y cinco veces más recurrente en pacientes que tienen familiares de primer grado diagnosticados con este trastorno, así como un aumento considerado en pacientes con familiares relacionados con sustancias o adicciones.

¿Por qué se da el TLP y las adicciones?

Varios son los modelos que intentan dar una causa o un por qué a la aparición y sobre todo al mantenimiento de este trastorno, así como al hecho de que esté tan relacionado con el mundo de las adicciones. El modelo que más énfasis hace a la relación existente entre la aparición de adicciones en personas que desarrollan esta patología.

Mi experiencia profesional me ha ayudado a poder crear una relación directa entre las personas que sufren TLP y el consumo de ciertas sustancias o incluso la creación de una relación directa entre TLP y una adicción. La falta continua, por parte de la persona que sufre esta patología, de comprensión de sí mismo y del mundo que les rodea, así como la frustración tan grande que sufren con ellos mismos y sus actitudes, suele llevar a que dichas personas creen la necesidad de evasión y huida constante en ellos, dando lugar a la necesidad de crear vidas, rutinas o situaciones estimulantes, reconfortantes y sobre todo, distintas, de la vida real en la que se encuentran. La impulsividad, la ansiedad y esa necesidad de difusión de identidad ayudan, actúan y refuerzan de manera muy positiva, a que estas personas desarrollen conductas disruptivas con ciertas sustancias o creen relaciones negativas y toxicas como puede ser el juego, adicción al consumo de alcohol u otras sustancias estupefacientes. La evasión de ese mundo del que intentan huir, creado por ellos mismos y mantenido a partir de sus conductas y sus actitudes, crea en ellos sensaciones de bienestar y felicidad que intentan mantener en todo momento y que les permite poder sobre llevar el resto de su vida.

Estrategias de intervención

La intervención terapéutica con personas que presentan este tipo de patología es fundamental para la estabilidad emocional y la necesidad de orden en la vida de estas personas. Cuando se aparece este tipo de conductas adictivas asociados a esta patología, es vital una intervención temprana, mantenida y constante en dichos pacientes, que aseguren la estabilidad, conciliación en sus ámbitos de vida, así como búsqueda y de trabajo de causas que provocan y mantienen este estilo.

Una buena relación terapéutica con clima de calma y serenidad, haciendo énfasis en una comunicación clara, franca, evitando equívocos, manteniendo coherencia entre lo verbal y lo no verbal, con límites claros, y cumpliendo lo acordado, es fundamental para crear una intervención terapéutica favorable. Así como respetar emociones negativas muy intensas que suelen aparecer en el paciente, trabajando la regulación emocional y la contención, sin presionar, dejando claro que siempre tiene la opción de no hablar sobre temas delicados hasta que no se sienta dispuesto a hacerlo. Es fundamental, por parte del profesional, estar atento a los signos de malestar que puedan aparecer, respondiendo a ellos con sensibilidad. Es recomendado comenzar con problemas que exijan poca introspección y foco en síntomas/conductas que sean de menor intensidad o tengan una menor repercusión en la persona. Disminuir los pensamientos dicotómicos, los impulsos y las emociones asociados a él y afrontar los comportamientos autodestructivos, siendo fundamental la creación de habilidades, como la efectividad interpersonal, manejo del malestar, regulación de las emociones y habilidades de conciencia.

Conclusión

El Trastorno Límite de Personalidad es considerado una de las patologías de más difícil abordaje terapéutico y sobre todo con el índice más elevado, con respecto al resto, de abandono y/o espacios de tiempo de interrupción terapéutica. La asociación de este trastorno con el mundo de las adicciones no solo se mantiene con respecto a las décadas anteriores, sino que se considera en aumento, con porcentajes cada vez más elevados y con situaciones o conductas más claras y arraigadas, que dificultan a la persona que lo padece a poder realizar una vida satisfactoria, plena y estable, contribuyendo a un aumento del malestar y a una sensación de pérdida, tristeza, desasosiego y desdén que precipita a mantener un estilo de vida totalmente negativo para la persona. El trabajo conjunto de profesionales de la rama, así como la constancia, el empeño y el trabajo individual del paciente son imprescindibles para favorecer un aumento significativo en el porcentaje de logros y de mejoras en el malestar y en el estilo de vida de los pacientes.

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